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miércoles, 13 de junio de 2012

Inmaduros de Paolo Genovese


Inmaduros de Paolo Genovese

Más de dos millones y medio de espectadores en Italia han visto esta película, que se ha vendido como la Intocable Italiana, pero que lamentablemente se queda bastante por debajo. Y digo lamentablemente porque la historia que pretendían contar era, en un principio, muy buena. Reconozco que el cine de amistad, (entendido como el cine que se hace tratando este tema) me atrae sobemanera. Esperaba encontarme con un sinónimo cinematográfico de Pequeñas mentiras sin Importancia, que iba a abordar el asunto de una manera entretenida y que nos iba a enseñar, a modo de cinta coral, los diferentes puntos de vista que a veces se tienen en una amistad y sus diferentes acciones y reacciones. El resultado no puede ser peor. Una introducción con un montaje muy efectista pero que no resulta nada efectivo. Unas relaciones entre antiguos alumnos en las que se pasa "de puntillas" y un guión pobre y soso que apenas nos brinda algún momento de humor. La interacción entre personajes en nula y el resultado final es evidente y excesivamente edulcorado, bastante evidente, por cierto. Si os cuento la sinopsis, en la que un grupo de antiguos alumnos se vuelve a reunir, despues de 20 años en el instituto, debido a que la instituición a perdido sus títulos y deben volver a examinase seguro que podreis descubrir ya su final. Entre medias, lo que podía haberse convertido en una buena historia, en la que los personajes, por ejemplo, intentaran ofrecer un análisis de su vida, o se relacionaran entre ellos, se convierte en una cortina de humo en la que no hay nada. Ni siquiera humo. Los actores vienen y van sin saber muy bien donde, se reunen dos décadas despues para "estudiar" y lo hacen con total normalidad, (en mi caso seguro que me hubiera caído de espaldas al reencontrarme con viejos compañeros), un señor discute con otro no se sabe muy bien por qué y en medio aparece una joven muy guapa que no se sabe ni lo que hace, ni lo que quiere. Ni nada.
Una película prometedora pero que no engancha, bastante predecible de principio a fín y con un guión muy poco trabajado. A veces se confirma esa antigua falacia en la que se dice que si algo es visto por muchas personas, es que necesariamente es bueno. En este caso los Italianos se equivocan. Necesitan ver más cine Francés si quieren parecerse un poco a ellos. Con todo el respeto. Y con todo el cariño. Eso siempre.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=tbn2CVBPnIE[/youtube]

domingo, 13 de mayo de 2012

Un lugar donde quedarse (this must be the place)


Primerísimos primeros planos. Unos labios abiertos a los que se le aplica una fina capa de rojo intenso y un lápiz negro colorea el exterior de un ojo que nos descubre un azul sorprendentemente vivo. Todo está demasiado cerca, todo es demasiado íntimo. Entonces aparece un hombre mirandose a un espejo y descubrimos su rostro Gótico, extremadamente pálido y nos asombra su lamento oculto, esa sensación de cotidianeidad. Así de simple y sincero es el cominezo de Un lugar donde quedarse, (This must be the place), el éxito de Paolo Sorrentino que ha conseguido 14 nominaciones en los premios David di Donatello, (Los "Oscars" Italianos) y el premio Jurado Ecuménico en el pasado Festival de Cannes.

Es la historia de una vieja estrella consumida por los vicios, de "un cantante triste que hacía canciones tristes para adolescentes tristes" como él mismo se define en la película y que ahora, ya retirado y con una gran fortuna, se descubre repitiendo los mismos lugares y costumbres. Algo que le consume poco a poco. Y que queda muy bien reflejado en la película en la que el personaje interpretado por Sean Penn se deja llevar por la vida, sin cuestionar nada, sin preocuparse por el presente o futuro. Solo intenta sobrevivir a la pesadilla del pasado, una imágen que aún está muy viva, y que intenta sobrellevar con el peso del hastío. un aburrimiento por la vida que es muy dañino, pues representa la apatía absoluta, la muerte lenta del individuo en vida, algo que finalmente no pasa debido a la evolución del personaje, que poco a poco va a más.

He de reconocer que tenía miedo por Sean Pean. Es uno de los mejores actores de la actualidad y un papel tan peligrosamente atractivo puede acabar con cualquier futuro. No es el caso. Penn no defrauda y logra una conexión especial con el personaje, que sobrepasa la pantalla y se transmite al público, y que nos hace sentir su tedio primero y su energía brillante después, empatizando con él y transmitiendo una gran ternura y sobre todo un gran respeto. Sean Penn sigue siendo el mejor actor de esta década y seguirá siendolo por un tiempo. El resto del reparto está correcto, solo eso, señalando quizás a Eve Hewson, que se enfrenta cara a cara con Penn y logra sobrevivir, que no es poco.
En general la cinta es correcta, con algunos momentos emotivos y dignos de recordar. Momentos en los que se habla de la vida y de nuestro paso por ella, con un guión que siempre se agradece y que personalmente, a  mí  me gusta mucho ver. Quizás sea una película en ocasiones demasiado filosófica, en la que perdemos el hílo de lo que sucede y en la que sobran algunas partes que, aparentemente, no tienen conexión con la historia principal. Aún así, me quedo con ella y la guardo en el archivo. Mis amigos siempre dicen que soy un sentimental...


lunes, 28 de marzo de 2011

Imprescindibles: La vida es bella



¡¡¡¡¡¡ Buenos días princesa !!!!!!

Esta frase, ya mítica en el cine gracias a esta película, hace que me venga una sonrisa de inmediato y me cargue de positividad. Creo que no hay película que te alimente más de alegría y ganas de vivir que ésta: La vida es Bella.
Guido, un italiano descendiente de judíos, vive en Arezzo en 1939. Con un transfondo oscuro, el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Guido se enamora de Dora, la ex-novia de un oficial fascista, con la que tendrá un hijo: Josué.
La felicidad les dura poco, pues Guido, su tío y el pequeño Josué son deportados a un campo de concentración nazi. Dora, que no consta como judía, decide subirse al tren que le lleva al mismo campo de concentración.
Separados por sexo, Guido decide hacer creer a su Josué que todo se trata de un juego en el que sólo ganará si no se deja ver por los guardias alemanes. Para ello, cada día inventa nuevos juegos en los cuales dice ganar puntos para conseguir el premio final "un tanque".
Es enternecedor ver la lucha de este padre por hacer que su hijo no sufra y vea ese campo como un juego. Lo más bello en la película es sin duda ésto: el sacrifício de Guido por hacer del drama, una diversión para su hijo.


Con una banda sonora de lujo, (ganadora de un Oscar), un gran guión, y la gran actuación de Robero Benigni, La vida es bella se convirtió en el fenómeno del año, por contar de forma distinta, más dulce y amable, pero cruel igualmente, las atrocidades nazis durante la segunda guerra mundial. Una película que pasará a la historia por eso precisamente, porque al contrario que el resto de películas de la misma temática, La vida es bella es un canto a la vida, en todas sus formas, un alegato a la positividad y a la alegría, a la superación más allá de todos obstáculos, incluso los más dificiles como una guerra.
La película fue galardonada con multitud de premios, arrasando en los premios Italianos y cosechando un gran éxito de crítica y público en todo el mundo. Su éxito culminó con varios premios Oscar, (película extranjera, banda sonora y actor) en una gala en la que Benigni hizo gala de su alegría contagiando su positividad a todo el teatro, (que se puso en pie) y a todo el mundo que estaba viendo la gala.





Una gran película que os llegará muy dentro y que servirá para darse cuenta de que la vida es más bella de lo que a veces pensamos.

CURIOSIDADES:


• El propio Papa solicitó recientemente un pase privado de la película.
• El número en el uniforme del campo de la prisión de Benigni es el mismo número en el uniforme de Charlie Chaplin en "Gran Dictador, El", la sátira de Hitler y el fascismo.


• Roberto Benigni dijo que el título fue sacado de una cita de Leon Trotsky. En México, al saber que los asesinos de Stalin lo iban a matar, vió a su esposa en el jardín y escribió que, a pesar de todo, "La vida es bella".
• Roberto Benigni ganó el Oscar al mejor actor por su papel en la película, siendo la segunda vez que se da este premio a un actor que a su vez es el director de la película. El primero fue Laurence Olivier por "Hamlet" (1948).
• La mujer de Guido, Dora, está interpretada por la verdadera mujer de Roberto Benigni, Nicoletta Braschi.

 
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