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miércoles, 27 de marzo de 2013

La Fila 11: Los amantes de Almodóvar


Esta vez el nuevo estreno de Pedro Almodóvar me ha pillado muy lejos. Esta distancia me ha permitido ver todo (excepto la película, por desgracia) con otros ojos. Es curioso como uno de los mejores directores del mundo es capaz de crear tantas pasiones, positivas y negativas. Ahí tenemos, por ejemplo, a Carlos Boyero (que se cree uno de los mejores críticos de cine del país, el tío mierda, cuando he leído a bloggers con mayor capacidad de análisis que él) criticando cada película de Almodóvar fielmente desde hace ya unos cuantos años. Ha criticado sin pudor obras mayores como La piel que habito, Los abrazos rotos.... También están los admiradores incondicionales del manchego, que se rindieron a sus pies incluso con La mala educación, que no está a la altura de sus otras películas. En realidad, unos y otros, tanto los que están a favor como en contra son, realmente, los amantes de Almodóvar, debido a esa relación apasionada, medio clandestina en algunas veces, de la que hablar con la gente que te rodea, esa relación que se te mete en la cabeza y en el corazón y despierta amores y odios y ojalás, ojalá vuelvas grande como siempre u ojalá no vuelvas nunca.

Por lo que he podido leer sobre Los amantes pasajeros estamos ante una película más ligera, un reencuentro con sus comedias ochenteras, una vuelta de tuerca del universo hiperbólico almodovariano que tantas risas ha despertado. Unos dicen que la película entraña más de lo que aparenta, otros que se le ha ido la mano. Lo que parece claro, es que parece un balón de oxígeno y un punto de inflexión tras sus dos últimas películas, cargadas de peso y profundidad. Estoy deseando verla. Estoy deseando que llegue a esta Bolivia donde me encuentro ahora para poder emitir mi juicio.

Pero si este mes he decidido a escribir en La Fila 11 sobre Pedro Almodóvar no es para centrarme en su último filme, no. Quería escribir porque él es uno de los directores de referencia de la cinematografía contemporánea, ganador de dos premios Oscars (uno como Mejor Película de Habla No Inglesa por la obra maestra Todo sobre mi madre y otro al Mejor Guión Original por la impecable Hable con ella). Aquí en España ha mantenido una relación de amor-odio con los académicos, que a veces han obviado su buen hacer, su genialidad.

Almodóvar es un creativo despilfarrador y certero, un director milimétrico con sus actores, de los que saca siempre lo mejor, más que lo mejor, un loco capaz de dar vida y luz a historias esperpénticas, delicadas o imposibles, y hacerlo con una veracidad que fascina. Él es parte fundamental del cine español, el mejor director que tenemos, digan lo que digan, lo ha demostrado a lo largo de las décadas, porque se hace camino al andar.

Su cine forma parte de la Historia de un país, el mío, que tan lejos me queda hoy. Su cine da voz a varias generaciones y ha retratado los diferentes estratos de la sociedad, especialmente de una parte de la sociedad compuesta por mujeres, por mujeres de la Castilla más profunda, por las mujeres cosmopolitas de Madrid, mujeres ricas, mujeres de la calle, mujeres de la casa.

Almodóvar es un director de referencia. Un director imprescindible. Por eso, sin saber todavía qué me parecerán sus amantes pasajeros, sé que no me defraudará en absoluto, y si ésta, quizá, no sea una de sus mejores obras, habrá que esperar con esa pasión que siempre despierta las siguientes en el que será el último tramo de su madurez creativa, su, esperemos, cénit cinematográfico. 

viernes, 8 de febrero de 2013

Premios PonteCine: Mejor Actriz Protagonista


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Por Ismael Cruceta

Carmina Barrios, por Carmina o Revienta
Nominada al Goya como Mejor Actriz Revelación y ganadora de la Biznaga de Plata como Mejor Actriz en el 15° Festival de Málaga.

Carmina Barrios ha sido, seguramente, la revelación española del año gracias al falso documental dirigido por el también actor (y su hijo) Paco León. Su interpretación es descarnada y visceral, una lucha por sobrevivir, una demostración de raza y de carácter. Un ejemplo de naturalidad derrochadora que a veces escasea en el cine. Por eso esta hoy aquí, nominada en los Premios PonteCine.

Judi Dench, por El exótico Hotel Marigold
Nominada al Globo de Oro como Mejor Actriz de Comedia.

Dame Judi Dench vuelve a estar impecable una vez más en esta película amable y blanca que provoca un estado dulce en el espectador. Una interpretación sobria, ella es todo un ejemplo para las actrices jóvenes. Con todo, de las cinco nominadas es la que menos destaca porque el personaje deja menos margen de actuación para lucirse (al fin y al cabo, estamos ante una película coral), por lo que no debería de ganar.


Maribel Verdú, por Blancanieves
Nominada al Goya como Mejor Actriz Protagonista, Ganadora del Premio José María Forqué. Candidata también en los Premios Gaudí, Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos y Fotogramas de Plata.

Con su interpretación de madrastra en la adaptación de Pablo Berger, Maribel Verdú demuestra que es, indiscutiblemente, una de las mejores actrices del panorama interpretativo actual. Me alegra verla aquí compartiendo nominación con las ganadoras del Oscar Judi Dench y Marion Cotillard. Pero es que su actuación bien lo merece. Esta magistral, malvada como pocas, intensa y maravillosa como nunca. No es mi favorita de las cinco, pero si finalmente ganara me alegraría sinceramente. 

Marion Cotillard, por De óxido y hueso
Nominada al Globo de Oro, Bafta, César y los Premios del Sindicato de Actores.

Por la complejidad física que conlleva tener que sacar adelante una actuación sin piernas y por el baile de emociones que vive y sufre su personaje, ella debería ganar este Premio PonteCine que eligen los lectores. Quizá De óxido y hueso sea la película más minoritaria de las cinco, ha tenido menos repercusión que el resto y eso juega en su contra, pero su interpretación no es sólo impecable, sino también viva y sincera. Marion Cotillard consigue hacer creíble un personaje difícil, lleno de luces y de sombras, plasmando diferentes estados de ánimo con brillantez. Todo mi apoyo para ella. 

Naomi Watts, por Lo imposible
Nominada al Oscar, Goya, Globo de Oro y los Premios del Sindicato de Actores. 

Tiene a su favor dos factores clave: es la única de las cinco que ha conseguido la candidatura al Oscar, un motivo de alegría para nuestro cine, y Lo imposible es, además, la película más taquillera de 2012 en España, por lo que es posible que algunos de los votantes se decanten por ella si no han visto todas las interpretaciones. Pero siendo justos hay que reconocer que conjuga un buen hacer dramático con un gran trabajo físico. Está espléndida, pocas veces lo estuvo tanto en su carrera, y merece estar entre las cinco candidatas. 


Pido el voto, por orden de preferencia, para:
1. MARION COTILLARD
2. MARIBEL VERDÚ
3. NAOMI WATTS
4. CARMINA BARRIOS
5. JUDI DENCH

miércoles, 30 de enero de 2013

La fila 11: Los premiados y los triunfadores

Cada año, en esta época de premios cinematográficos, ocurre siempre lo mismo: unos ganas y otros pierden. Es lógico ¿no? Pero ¿son los ganadores los que deberían ganar?

Está claro que en toda votación (sea popular o no) entran en juego unos factores alternativos a la calidad. Digamos que hay unos parámetros establecidos que los expertos conocen bien y respetan pero ¿cómo se mide la emoción?

Cuando uno ve una película, el estado anímico es algo que influye en tu percepción. Si quizás dejaste escapar a un amor, Los puentes de Madison se te agarrará al estómago; si un familiar cercano padeció alzheimer, Iris, con Judi Dench, puede vaciarte de lágrimas. La emoción es algo tan íntimo que supera toda objetividad, todo parámetro de calidad establecido.

 Después, también, entra en juego a la hora de votar algo tan limpio y tan lícito como es la amistad. ¿Ustedes creen que si mi amigo Antonio participara en una película y yo fuera académico no le votaría? Seguramente sí, le daría mi voto porque es mi amigo y creo en él. Y a quien diga lo contrario le escupo, le piso y le recorto. Por frío.

Y por último entran en juego, quizá, intereses de otro tipo: económicos o incluso políticos. Es una verdad innegable que no me gusta, porque estoy hablando, por supuesto, de hacer arte, y el arte, para mí, poco debería de tener que ver con la economía. Pero Hollywood es una industria del país más capitalista del mundo. Eso es también innegable. 

Fue toda una sorpresa que Argo se impusiera en los Globos de Oro, sobre todo teniendo en cuanta que competía con películas que la superan, digamos, en el plano objetivo y, seguro, en el subjetivo. 

En el momento de escribir esta entrada he visto 5 de las 9 cintas nominadas a los Premios Oscar: Django desencadenado de ohcómomolas Tarantino; Lincoln, de yosísoyelreydelmundo Spielberg; Amour, de venganiñatosaprendedahacercine Haneke; Los miserables, de ahoravasylocascas Hooper y la mencionada Argo, de adiospongoportestigoquedejarédeactuar Affleck.

No sé qué pasará en los Oscars, esta temporada de premios es, hasta donde llega mi memoria, la más intensa e interesante que recuerdo. Sé, eso sí, a quién le daría mi voto y seguramente no ganará, aunque sería todo un canto de amor al buen cine por parte de la Academia. 

Gane quien gane, sea esa película la mejor o no, lo bueno es que el tiempo y la perspectiva pone siempre a cada uno en el lugar que merece ocupar. Con premio o sin premio. Ese es mi consuelo y mi alegría. 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

La fila 11: La cara y la cruz de 'Argo'


Argo se presenta como una de las grandes apuestas de cara a la temporada de premios (para empezar, ya ha conseguido 5 nominaciones en los Globos de Oro) y seguramente es la consolidación como director de Ben Affleck en la que es su tercera película.

Estamos ante un thriller trepidante desde el principio, y eso es, quizás, lo mejor de Argo: que no da tregua.  Hay que destacar también otras cosas positivas de la película: la ambientación, que es magnífica; hacer que parezca sencillo lo que realmente es muy complejo gracias a la manera en la que se cuentan las cosas en el guión; las interpretaciones son todas correctas –que no brillantes- exceptuando, precisamente, la del propio director, que es también el protagonista y que nunca ha terminado de convencerme como actor. Que alguien le diga a Ben Affleck que deje de actuar de una vez por todas y se dedique a dirigir en exclusiva, que lo hace mucho mejor.

La historia, quizá por inverosímil más real que la ficción, es la de seis diplomáticos estadounidenses que tuvieron que ser rescatados de Irán haciéndose pasar por un equipo de cineastas canadienses en 1979, cuando los seguidores del Ayatolá Jomeini  ocuparon la embajada yanqui para pedir la extradición del Sha de Persia, en uno de los momentos de máxima tensión entre ambos Estados.

Con pequeños toques de humor gracias a los tejemanejes de los productores de Hollywood (dios salve a Alan Arkin), tiene también una parte dramática innecesaria, la de ese padre heroico separado de su hijo. Pero sobre todo tiene tensión, una tensión sincera que es lo que engrandece la película, la que hace que haya un momento en el cine en el que sientas cómo el corazón se acelera, en el que deseas que se acabe o terminarás gritando por no poder aguantar el ritmo. Por eso merece la pena.

Después del visionado, y siendo sincero, os diré que le busqué los “peros” y le encontré tantos que se me amargó el buen sabor de boca. Para empezar, los minutos finales, que amenazan con estropear el conjunto. Un epílogo dulzón que es casi imposible de digerir, incongruente, en ese intento de hacer la película “para todos los gustos”, “para él y para ella” que sólo consigue desprestigiar los productos cinematográficos made in Hollywood. Esta no es una película para comer palomitas, porque con el ritmo del thriller corres el riesgo de atragantarte, pero parece que a Affleck le pesa demasiado la nacionalidad capitalista y parece que al final se vende para vender. Lástima.  

Tampoco terminó de agradarme la visión que se da del pueblo iraní, eterno enemigo de Estados Unidos y que Affleck  expone como si de demonios se tratara, de burdos malvados y salvajes que queman una bandera estadounidense al principio, la misma bandera que ondea reluciente al final, porque los estadounidenses son todos angelitos benevolentes que desean la paz y el desarrollo para todo el mundo. A punto están de sobrevenirme vómitos. Tan carente de matices me parece, de un reduccionismo tal que lo mejor es obviarlo para no echar por tierra una película que merece la pena ver, de verdad, aunque dista bastante de ser la obra maestra que muchos decían que era.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

La fila 11: Quiniela Premios Goya 2013



He pensado que para este mes que estoy hasta los topes de trabajo y me falta la inspiración y el tiempo para escribir un artículo largo, podría ser interesante compartir con vosotros lo que creo que puede ser una buena muestra de lo que pasará en los próximos premios Goya. Lo tengo bastante claro: serán tres películas las que luchen por los premios más importantes: El artista y la modelo, de Trueba, Blancanieves, de Berger, y Lo imposible, de Bayona. La cuarta en discordia podría ser, o mejor dicho, me gustaría que fuera, Los niños salvajes, que triunfó en Málaga y que me parece una gran película. 

A unos meses de la ceremonia, me apuesto ya que Maribel Vedú se llevará su segundo premio Goya  a casa, que será una gala con muchas estrellas internacionales y que Lo imposible arrasará en los apartados técnicos. Las dudas: ¿habrá jóvenes nominados? ¿Obviará la academia a Paco León por su arriesgada apuesta? ¿Conseguirá colarse Las aventuras de Tadeo Jones, la segunda película española más vista del año, en alguna categoría importante?¿Vosotros qué opináis?

Quiero dejar claro, por último, que esta quiniela sólo me representa a mí, Ismael Cruceta, y no al medio en el que aparece publicada. 

Mejor Película
Blancanieves
El artista y la modelo
Lo imposible
Los niños salvajes

Mejor Dirección
Fernando Trueba (El artista y la modelo)
Juan Antonio Bayona (Lo imposible)
Patricia Ferreira (Los niños salvajes)
Pablo Berger (Blancanieves)

Mejor Actor Protagonista
Alberto Ammann (Invasor)
Antonio de la Torre (Grupo 7)
Jean Rochefort (El artista y la modelo)
José Sacristán (El muerto y ser feliz)

Mejor Actriz Protagonista
Aida Folch (El artista y la modelo)
Maribel Verdú (Blancanieves)
Naomi Watts (Lo imposible)
Penélope Cruz (Volver a nacer)

Mejor Actor de Reparto
Daniel Giménez Cacho (Blancanieves)
Ewan McGregor (Lo imposible)
Juan Diego (Todo es silencio)
Karra Elejalde (Miel de naranjas)

Mejor Actriz de Reparto
Aina Clotet (Los niños salvajes)
Ángela Molina (Blancanieves)
Claudia Cardinale (El artista y la modelo)
Chus Lampreave (El artista y la modelo)

Mejor Guión Original
Carmina o revienta
El artista y la modelo
Lo imposible
Los niños salvajes

Mejor Guión Adaptado
Blancanieves
Fin
Todo es silencio
Volver a nacer

Mejor Director Novel
Ana Rodríguez Rossell (Buscando a Eimish)
Jorge Torregrossa (Fin)
Oriol Paulo (El cuerpo)
Paco León (Carmina o revienta)

Mejor Actor Revelación
Albert Baró (Los niños salvajes)
Alex Monner (Los niños salvajes)
Daniel Grao (Fin)
Tom Holland (Lo imposible)

Mejor Actriz Revelación
Carmina Barrios (Carmina o revienta)
Cecilia Freijerio (Todo es silencio)
Macarena García (Blancanieves)
Yolanda Galocha (Sueño y silencio)

miércoles, 24 de octubre de 2012

La fila 11: El cine termina brillando


El cine siempre termina brillando. Esto es lo que he pensado después de ver que entre las candidatas a las Espiga de Oro en la Seminci de Valladolid, uno de los festivales con más solera de Europa, se encuentra la nueva y esperadísima película de Jacques Audiard, De óxido y hueso, protagonizada por Marion Cotillard, una de las mejores actrices del panorama interpretativo actual.

Termina brillando a pesar de la crítica que hizo –con razón- la Asociación de la Prensa de Madrid a los organizadores que han establecido un canon de treinta euros a los periodistas por acreditarse. Pagar por informar es un ataque a los principios del periodismo y merma el derecho a la libre información.  

Y termina brillando aunque este festival de cine parece que se ha rendido con servilismo ante el peor ministro de educación y cultura que ha tenido este país desde que se acabara la dictadura de Franco. José Ignacio Wert es la cara de este desgobierno que ha incrementado el IVA para los productos culturales como el cine a niveles en los que no está en ningún país de Europa, hasta el 21%, como si la cultura fuera un artículo de lujo o un entretenimiento liviano, obviando los bienes sociales e incluso económicos que una sana industria del cine aporta a un país. Pero es que este país, esta triste España mía, no goza de buena salud.  Aunque hay gente, cada día más, que se niega a formar parte de esa mayoría silenciosa y ciega. Por fortuna, la verdad. Entre esa gente que se niega a ir por el camino establecido había el sábado, el día que se inauguró la Seminci, unas quinientas personas que abucheaban y pedían a voz en grito y cacerola en mano la dimisión de este personaje tenebroso que es el ministro de la wertgüenza.  ¿Y qué ocurrió? Que había un grupo de mariachis para intentar acallar esas protestas. Para que lo que no gusta no suene. Debería haber habido, en vez de mariachis mexicanos (que ya tiene guasa) un grupo de personas tocando la pandereta, que hubiera sido más acorde a la patética situación.

Este Festival es uno de los más comprometidos con el cine de autor, con el cine social, un cine más pequeño alejado de los grandes taquillazos que acostumbra a tratar temas más peliagudos, a dar voz a minorías, o a plantear problemas reales de esta Europa decadente. Los organizadores han visto como tenían que recortar su presupuesto de 3,5 millones de euros de 2009 a dos millones en la presente edición. Por eso, deberían haberse negado a que el ministro de cultura pisara una alfombra roja que no merece. Por eso, en vez de intentar acallar las voces de los que pedían su dimisión, tendrían que haberles puesto altavoces.  Porque la cultura no se vende.

Menos mal que el cine, el buen cine, termina brillando.


lunes, 15 de octubre de 2012

Versus del mes: A Roma con amor. Ismael VS Antonio



Woody Allen tiene dividido al público desde hace años. Desde que desembarcara en Europa para hacer protagonista a las principales ciudades europeas, (Londres, Barcelona, París y ahora Roma) pasea por un mundo cargado de grandes historias y repleto de personajes de diversa variedad.

A roma con amor, el homenaje del director a la bella ciudad italiana, es el último estreno de Allen, que no ha pasado desapercibido para nosotros y que nos ha llevado a dedicarle nuestro versus del mes. Esta vez, Antonio e Ismael tratarán de convenceros para que le deis un SI o un NO a este film a través de la encuesta de la columna lateral. ¡Dejaros llevar por sus argumentos y votar por uno o por otro! El plazo finaliza el próximo 31 de Octubre.

A favor: Antonio Godino

Si bien no es el Woody Allen de los años 70-80, este veterano director sabe como hacer bien las cosas y se ha ganado un hueco ya en el escenario europeo en contraprestación a un cine americano que parece haberle dado de lado. Allen tiene ya un estilo propio y marcado, al igual que algunos importantes cineastas, (Pedro Almodóvar, Lars Von Trier), y se ha convertido en un magnífico experto a la hora de contar micro historias dentro de un universo que solo puede manejar el. Es el genio de la coralidad.

Es una buena película, con algunos contras como Penélope Cruz, (Allen por favor, deja de meter a esta mujer en tus películas, solo te traerá desgracias) o el soso de Alec Baldwin que más parece que aceptó el papel para tener unas vacaciones en Europa que para trabajar y defender un papel decentemente, (algo que, por otro lado, nunca ha ocurrido). Me gusta más que la algo repetitiva Medianoche en París, quizás porque Owen Wilson no aparece y eso ya es una grandísima noticia. Eso sí, Woody Allen aparece esta vez para hacer un papel que ya está acostumbrado a interpretar y que propociona los momentos más cómicos de toda la película.

Una cinta que entretiene y divierte. Un homenaje a la ciudad italiana en su periplo por rodar en el viejo continente. Otra buena historia del genial Woody Allen. No se la pierdan.




En contra: Ismael Cruceta


Si he aceptado a escribir la parte negativa de este versus, es porque desde hace un tiempo vengo reflexionando sobre el poso que necesitan las grandes obras artísticas. Un poso que el otrora genio Woody Allen y por el que siento una profunda admiración gracias a películas como Annie Hall, ha decidido pasarse por sus partes nobles. Así de claro. El neoyorquino pare una película por año. Y a ese ritmo corre el riesgo de perder prestigio y credibilidad, porque no todas están a la altura. Ninguna es mala, igual que no lo es A Roma con amor, pero bailar en la mediocridad no es suficiente. 

Quiero dejar claro que la película me ha gustado, que es graciosa y entretiene, que el director nos regala momentos brillantes cuando se pone también delante de la pantalla. Pero ni siquiera su actuación eleva el filme que a duras penas merece tres estrellas. Quizás porque al tratarse de una película coral en estado puro ninguno de los actores tiene margen de maniobra para una gran interpretación. Algo curioso, porque incluso con ese poco margen, Alec Baldwin está si no pésimo, sí aburrido y sin gracia en un papel que debería no haberse escrito jamás y que evidencia que Woody Allen ya no es el que era. 

Excesivamente frívola, deja en evidencia el carácter de los italianos, recurriendo a clichés como la banalidad, la superficialidad o el absurdo de dar crédito a cosas sin ningún interés real. Tan sólo le faltaba a Allen poner a las Mama Chicho de Silvio Berlusconi. La verdad es que no me gustaría ser italiano. 

Otra de los puntos débiles es que la película se conforma de pequeñas historias independientes que no se entroncan en una historia sólida, sino que son pequeños relatos, como si de cortometrajes se tratara, que no terminan de darle una unidad al conjunto de la obra. Afortunadamente que estas historias tienen como escenario la bella Roma, en un lugar menos hermoso hubiera sido de mal gusto rodar esta película. 


Ya tenemos los argumentos definidos. Solo queda que voteis por un colaborador u otro. Y vosotros qué, ¿A roma con amor SI o NO?


Consulta otros versus anteriores


GANADOR DE LA ENCUESTA: ANTONIO GODINO. A ROMA CON AMOR:  SÍ

miércoles, 4 de julio de 2012

La fila 11: Cortometrajes, esas pequeñas joyas del cine



Hoy, en La Fila 11, hablamos de cortometrajes. De esas películas que tan difícil lo tienen para ser proyectadas en la pantalla grande, cuando estoy seguro de que muchos espectadores preferirían ver un corto antes que los trailers.
Los tiempos han cambiado. Recuerdo que cuando era pequeñito e iba a los Cines Iviasa de Móstoles y pagaba mi entrada a 350 pesetas un tráiler en sí mismo formaba parte del entretenimiento. Me encantaban. La sensación que me dejaban era la de que quería ver las cuatro o cinco películas que se estaban anunciando. Y es que en esos tiempos no existía YouTube y no podíamos verlos más que en las salas. En algún anuncio de televisión también, pero en versión reducida.
Pero llegó la globalización con sus ventajas, y actualmente podemos ver esos avances de las películas incluso antes de que se traduzcan al castellano, el primer día en que se hacen públicos ya están en la web. Por eso, acudir a una sala de cine y ver 10 o 15 minutos de anuncios –porque un tráiler es un anuncio, claro está- supone para mí, y para muchos, ver algo que ya hemos visto con anterioridad. Por no hablar de esos montajes de 3 minutos llenos de spoilers y que cuentan tanto sobre el argumento de la película que la sensación que dejan en el espectador es la de haber visto el filme completo. Totalmente contraproducente, ¿no creen?
Por este motivo considero sinceramente que las distribuidoras deberían replantearse este sistema y pensar en incluir un cortometraje antes de la proyección del largo. Sería una manera de darle visibilidad a algunos proyectos muy interesantes que se quedan en el limbo de las películas perdidas. Con los cortos se apoya no sólo al cine en general, sino a nuevos directores y nuevos intérpretes, convirtiéndose en una preparación para el salto al largometraje. Algunos cortos, es cierto, no consiguen destacar de esa inmensa mediocridad que a veces padecen las artes, pero otras, en cambio, son de una factura técnica impecable, con guiones maravillosos y capaces de conectar con el espectador, despertar sus emociones. Y es una auténtica lástima que fuera del circuito de festivales especializados tengan tan poca transcendencia.
Hace unos días tuve la suerte de poder asistir a una ponencia sobre la Comunicaciónen las ONG’s en la que, además de ver diferentes campañas que invitaban a la reflexión sobre el uso de las fotografías en los medios de comunicación y en los anuncios publicitarios, pudimos visionar el cortometraje One hundredth of a second, que se puede encontrar fácilmente en la web porque tiene ya algún tiempo. Un cortometraje que consigue impactar al espectador de manera brutal. Una invitación profunda a la reflexión sobre lo que es noticiable y lo que es digno. Una encrucijada entre la acción personal y profesional. Y todo esto en poco más de cuatro minutos. Os lo recomiendo. Este es sólo un ejemplo de la calidad de las ideas que a veces pasan desapercibidas para el gran público. Este es sólo un ejemplo de un proyecto que tengo que conformarme con ver en la pantalla de mi ordenador, cuando en la pantalla gigante de un cine, con el sonido y la calidad visual, sería todo un lujo.


viernes, 8 de junio de 2012

La fila 11: Crítica de Por fin solos



Tengo la impresión de que la prensa especializada estaba ilusionada con el regreso de Lawrence Kasdan, que dirigió grandes películas en los años 80 y 90, pero que, con su anterior producción, El cazador de sueños, allá por 2003, lo único que consiguió fue un aluvión de críticas negativas. No logro entender el porqué de esa ilusión, si con un póster y un título tal (en inglés: Darling companion) ya me imaginaba yo que la película no sería más que otra comedia para olvidar. Ni tan siquiera Diane Keaton y Kevin Kline, dios les perdone, consiguen elevar el filme, un buen ejemplo del vano esfuerzo por entretener y el fracaso a la hora de hacer reír.
película por fín solos
La película comienza cuando Beth (Keaton) y su hija rescatan a un lindo animal -perro- herido en la carretera con temperaturas muy frías. La hija se casa -previsiblemente- con el veterinario y poco después de la boda, el papá (Kline) -que en un principio no quería a Freeway (así se llama la mascota, al menos en la versión original) aunque después le coge cariño- le pierde (o se escapa, puntualicemos, el muy “hijo de mala perra”) lo que hace que el matrimonio, junto con sus cuñados (Dianne Wiest y Richard Jenkins) y su sobrino -y una empleada del hogar que resulta ser una gitana rumana con poderes- emprendan la búsqueda del perro. Ahí es ná. Esto mismo se puede contar en una sola frase: Un perro se pierde y su familia lo busca. Lo lógico, vamos. Digamos que esa búsqueda constituye en sí misma el núcleo central de la película, a pesar de que la intención del director apuntaba a llevar el filme por otros derroteros: la sensación de soledad cuando los hijos abandonan el hogar, la falta de vitalidad en un matrimonio que lleva décadas casado, esas cositas típicas que pasan a los papuchis cuando superan los 60. Aunque de todo esto que el director quería transmitir digamos que “mucho te quiero perrito, pero pan poquito”.
Todo es tan previsible que ni las risillas que en algún instante pueden nacer consiguen eliminar la sensación de sopor infernal que acecha al espectador. Un espectador desconcertado por enfrentarse -sí, porque hay que tener lo que hay que tener para ir a una sala de cine y pagar los 8 eurazos que cuesta la entrada (queridos, fui al pase de prensa, si ya habéis pagado por verla no me odiéis demasiado)- a una película de entretenimiento que no entretiene, que parece familiar pero si yo tuviera hijos -dios me libre muchos años- no les llevaría a las salas porque dicen algún taco que otro que no me gustaría que escucharan y porque es una lástima ver a unos actores de la talla de estos señores ver hacer bodrios de tal calado. Con lo que ellos han sido, con los grandes momentos que Diane Keaton nos ha regalado de la mano de Woody Allen, una Keaton joven que me fascinó en Manhattan y me enamoró en Annie Hall. Pero es que la pobre – incluso sería justo decir desgraciada, porque lo suyo es una desgracia como otra cualquiera – lleva haciendo una década el mismo papel, con matices, por supuesto. Pues al final va a tener razón Glenn Close y los mejores papeles de más de 50 años se los lleva siempre Meryl Streep.
Bueno, ¿qué? ¿nos animamos a ir al cine a ver esta o nos decantamos por alguna que otra película mejor de la cartelera? A mí, eso sí, luego no me vengáis con reproches.

martes, 15 de mayo de 2012

Versus del mes: Sombras tenebrosas (The Dark Shadows) Ismael Vs Antonio




Tim Burton lo ha vuelto a hacer. Duramente criticado por su último estreno, tal como pasó con El Planeta de los Simios o Alicia en el país de las maravillas ha conseguido, sin embrago, un gran éxito en taquilla. Sus seguidores le aclaman y le siguen y persiguen por títulos tan brillantes como el ya lejano Eduardo Manostijeras o la algo más reciente La novia cadaver. Es un director con un universo propio que gusta y disgusta a partes iguales y del mismo modo, nuestro blog se encuentra dividido. Empezamos una nueva sección en la que nuestros críticos se verán las caras para defender o atacar una película polémica. Muchas son las razones para ver o no ver esta última creación de Burton. Ismael Cruceta y Antonio Godino nos dan los detalles para valorar la película y decidir si merece la pena ir o no al cine este fin de semana.

ARGUMENTOS EN CONTRA PARA SOMBRAS TENEBROSAS. ISMAEL CRUCETA
  •  Destruir una estética visual tan cuidada con un maquillaje tan poco creíble y de tan poca altura es todo un sacrilegio. Por no mencionar los dedos y las uñas alargadas del vampiro Barnabas Collins. ¿De verdad era necesario ese histrionismo y ese mal gusto?

  • La película apenas consigue despertar alguna “sonrisilla”en el espectador y en un par de escenas fuerza la carcajada efímera, pero el tono de comedia en general es totalmente fallido.

  •  El ritmo, tras el prólogo inicial, avanza a marchas forzadas. Le falta color y dinamismo. El conjunto es tan monocromático y estático que parece mentira que estemos viendo una película del creativo Tim Burton. ¿Dónde ha quedado la brillantez de Eduardo Manostijeras y la lucidez de Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle Fleet?

  •  Johnny Depp empieza a agotar en sus papeles excéntricos. El que parecía un actor versátil (me gusta y siempre le he defendido) peca en sus elecciones interpretativas. ¿Cuándo le vamos a verle lucirse en un drama? ¿Haciendo de persona normal, simplemente? En Sombras tenebrosas no consigue una actuación digna de elogio, está correcto, sí, pero ya no sorprende como sorprendió antaño. Una lástima. ¡Vuelve Johnny!

  • Tim Burton demuestra ser un director demasiado irregular, por cada buena película estrena dos producciones que disgustan. En Alicia en el País de las maravillas, con ese guión tan desastroso, consiguió, al menos, unos efectos especiales y un color que llamaban la atención. Burton Suele funcionar en taquilla por la legión de seguidores fieles que tiene, pero su universo, a nivel cinematográfico, comienza a desmontarse.
En definitiva, una película a la que tacharía como “entretenida a duras penas”, vacía de carácter y con dos estrellas que no siempre logran brillar: Tim Burton y Johnny Depp, director y actor encorsetados en la excentricidad y en el humor terrorífico que amenaza con la putrefacción.

ARGUMENTOS A FAVOR PARA SOMBRAS TENEBROSAS. ANTONIO GODINO
  • Es Tim Burton en estado puro. Todo aquel que adore a este director, que sienta esa estética como suya y que le apasionen sus historias, difrutarán mucho con Sombras Tenebrosas. Tiene todos los ingredientes de Burton y no les decepcionará.

  • Del mismo modo, Johnny Depp vuelve a hacer lo que mejor sabe. Es muy dificil hacer papeles extrambóticos y extraños pero él es el maestro absoluto para eso. La combinación Burton- Depp vuelve a funcionar y los amantes de uno y otro quedarán satisfechos con el resultado. A veces lo dificil es mantener las esencias y, aunque los productos sean distintos, las del director y actor se quedan intactas.

  • La historia ambientada en los años 70 le otorga un aire muy nuevo. Tanto el vestuario, muy cuidado, lleno de colores marrones y oscuros, (como debe ser)  como la música que acompaña a toda la historia, convierten a Sombras Tenebrosas en una comedia entretenida, que te hará bailar desde tu asiento recordando los clásicos setenteros.

  • Si bien la película atraviesa diferentes altibajos, (atención al Prólogo, para mí lo mejor de la cinta), en general el resultado es positivo. Logra que la historia se entienda como una totalidad, algo muy dificil teniendo en cuenta que está basada en la serie de televisión del mismo nombre y que se mantuvo en antena, atención, ¡¡ 5 AÑOS !!

En definitiva, Tim Burton se mantiene en plena forma y además haciendo lo que más le gusta. Un hombre con una mente clara que ofrece productos que son suyos y de nadie más, como no puede ser de otra forma. Un genio absoluto que llena las salas de cine... y que nos enseña en imágenes nuestros miedos más auténticos.
Y tú, ¿Sombras tenebrosas SÍ o Sombras tenebrosas NO?, ¿Con cual de nuestros críticos te quedas?

El resultado de la votación fue:

EMPATE TÉCNICO


miércoles, 9 de mayo de 2012

La fila 11. Diferencias norte y sur, en el cine también


Este fin de semana me han puesto delante de los ojos algunas diferencias entre el norte y el sur. Diferencias a nivel económico, social, político. Diferencias a nivel humano también. Pero como esto es una página de cine, he buscado esas diferencias norte-sur en el séptimo arte, sobre todo, porque he tenido la oportunidad y la suerte de poder asistir a dos de los festivales cinematográficos más importantes de España. Estuve, el pasado octubre, en la última edición de la Seminci de Valladolid y regresé hace unos días del 15º Festival de Cine Español de Málaga. Las diferencias que os traigo aquí son anecdóticas, nada tienen que ver con las otras que mencionaba al principio. Pero de algún modo, son un buen ejemplo de las diferencias del norte y el sur que encontramos, incluso, dentro de España y dentro del cine.



Es obvio que los dos festivales son completamente diferentes, tanto en el fondo como en la forma. Mientras que el de Málaga lleva 15 ediciones (digamos que está en plena adolescencia) el de Valladolid lleva 56 años, y ya conocen el dicho: “sabe más el diablo por viejo que por diablo”. En el de Andalucía “sólo”se ven películas nacionales, mientras que en el de Castilla, pudimos ver, en esta última edición, producciones, además de españolas, otras que vinieron de Francia, Italia, Bélgica, China, Israel, Canadá o Finlandia, incluso dos de ellas, Profesor Lazhar e In Darkness, consiguieron nominación en los últimos Oscars. Pero no es esto, tampoco, lo que quiero destacar. Lo que me ha llamado la atención, sobre todo, es el carácter.
Sí, el carácter. Porque más allá del tipo de cine, el tipo de público es completamente diferente. En Valladolid no se cortan demasiado si una película no gusta y patalean –literalmente- en la sala para demostrarlo. Tengo la sensación de que son más exigentes, entiéndanme, no quiero desprestigiar, en absoluto, ni a unos ni a otros, simplemente poner de manifiesto mis percepciones. Y el nivel de cinefilia y gafapastismo era mayor en la Seminci. Las películas, en el norte, son más dramáticas, casi todas dramáticas. Si asistí a nueve proyecciones, presencié nueve dramas. En algunos se aplaudió, en otros fue ni frío ni calor, alguna pataleta hubo cuando acabo alguno de los filmes. Y eso que estamos hablando de directores de la talla de Nanni Moretti o los hermanos Dardenne.


En Málaga la cosa ha sido más amable. Muchos debutantes, algún ídolo de jovencitas, un poquito de cine púber y palomitero, algún drama descafeinado y también comedia, como Carmina o revienta, la ópera prima de Paco León, un falso documental que consiguió la Mención especial del Jurado y el Premio a la Mejor Actriz para la “primeriza” Carmina Barrios. Pero lo más increíble de todo fue que tras el pase de la película (una película divertida y enraizada, una película andaluza “por los cuatro costaos”) es que el público allí presente se levantó, se puso de pie y ovacionó al director y a la actriz. Ovacionó de verdad. No aplausos y ya. Fue algo increíble, de verdad, en un nivel “semanasantero”,podríamos decir. Tanto que Carmina se puso a llorar. Y el público, ya de paso, también. Muy emocionante.
Y es que, por mencionar diferencias, hasta el tiempo es diferente. En Valladolid se celebra en octubre, y hacía bastante frío y lluvia. Pero quericas tapas nos comimos. En Málaga hacia un sol que daba hasta pena meterse en la sala. En fin, dos festivales completamente diferentes y como esto es cine, ganamos todos, ganamos siempre. Tan sólo hay que saber en cuál de ellos se encaja mejor. Aunque los amantes del cine, seguro, disfrutaran de ambos. Yo, al menos, así lo he hecho. En definitiva, unas diferencias que son una prueba de la riqueza y de la diversidad de nuestro país. Lástima que no todo el mundo sepa apreciarlas.

viernes, 16 de marzo de 2012

La fila 11. Crónica de la La montaña rusa


Crónica de la presentación de LA MONTAÑA RUSA, la nueva comedia de Emilio Martínez Lázaro



Texto y fotos: Ismael Cruceta

Hoy viernes llega a las salas de cine españolas la nueva película de Emilio Martínez Lázaro: La montaña rusa. Y se estrena casi cinco años después de Las trece rosas, una película que consiguió, nada más y nada menos, que cuatro premios Goya. Ahora, el director regresa a la comedia, un género en el que no se adentraba desde que se estrenó, en 2005, Los dos lados de la cama. Sin embargo, esta vez el tono de comedia es diferente, más real.
El otro lado de la cama y su continuación tenían la peculiaridad de mezclar el musical con la farsa, unas situaciones esperpénticas que funcionaron de maravilla en taquilla. “Este tono viene de la literatura clásica española, del sainete, del cine de Alfredo Landa, de Lina Morgan”, explica el director. “El espectador manejaba a la perfección ese lenguaje exagerado y agradeció además que el tema a tratar, ese amor libre, fuera totalmente actual y opuesto a todo lo que se había hecho antes”, añade. Sin embargo, Martínez Lázaro defiende el tinte realista de La montaña rusa, su undécima película, la que define como la más importante “hasta que llegue la siguiente”.
“Se trata de una historia pequeñita, estaba saturado tras dirigir a trece mujeres. Esta tiene raíces más anglosajonas, es más irónica”. En ella se vuelve a profundizar en temas como el amor, la amistad y la inmadurez sexual. “Es como Woody Allen, habla siempre de los mismos temas contándolos de maneras muy diferentes”, resalta Daniela Féjerman, coguionista del filme.
Y por primera vez la gran protagonista principal es una mujer, no un chico: Verónica Sánchez. Ella, y los dos actores masculinos de la cinta, Alberto San Juan y Ernesto Alterio, son ya viejos conocidos del director: los tres compartieron cartel en Los dos lados de la cama, y han participado en dos películas más 
del realizador madrileño.



En La montaña rusa tres amigos de la infancia vuelven a encontrarse, surgiendo entre ellos un triángulo amoroso que gira en torno a la cama. Ada, insatisfecha sexualmente desde siempre, encuentra en Luis a un hombre para el que el sexo no es lo más importante, en el que confiar, con el que mantener una relación estable. Y cuando todo parecía perfecto, llega Loren para descubrirle el placer. “Ella anda confusa, con una idea del sexo que no se corresponde con su realidad”, explica la actriz Verónica Sánchez en la rueda de prensa en la que estuvo presente PONTE EN PIE. “Por fin conoce al personaje de Alberto San Juan, parece que está a gusto con él, que no necesitan acostarse juntos todo el tiempo”. Pero no porque tenga problemas o cualquier tipo de represión, simplemente es que el chico no tiene apetito sexual. “El problema es que ella está fingiendo, porque aunque haga ver lo contrario, Ada sí que necesita sexo”, dice Alberto San Juan.
Una comedia, escrita a cuatro manos entre el propio director y Daniela Féjerman, que ha dirigido películas como Semen, una historia de amor o A mi madre le gustan las mujeres. “Nunca hubiera hecho esta historia sin una coguionista femenina”, dice Martínez Lázaro, que destaca que se ha tratado del rodaje más fácil de su vida porque los actores habían ensayado mucho, con la que el director, independientemente de los resultados que consiga en taquilla, lo que pretende es hacer disfrutar al público. “El objetivo es emocionar, divertir… ambas cosas”, concluye.

miércoles, 8 de febrero de 2012

La fila 11. La dama de hierro. La dama del cine



Estamos en el mes del cine por excelencia. Durante el verano la cartelera suele flojear, pero con la temporada de premios en su momento álgido, las películas apetecibles colman las salas y los cinéfilos tenemos muchas tareas pendientes. Porque ser cinéfilo –o gustar del buen cine, como mínimo- es también estar al tanto de los premios y los premiados. Y este año, los Goya y los Oscars se presentan interesantes y previsiblemente intensos. Si no en lo que al nivel se refiere, sí al menos en lo que pueda ocurrir en las ceremonias, que es (casi) cualquier cosa. Ya saben, ¿ganará The artist o La invención de Hugo? ¿Ganará George Clooney o Jean Dujardin?
Lo único que parece claro es que Meryl Streep merece, de una vez por todas, su tercer premio Oscar. Parte como favorita, sí, aunque tampoco tiene todas consigo, y puede que ese preciado premio se le escape entre los dedos y vaya a parar a Michelle Williams, en la que es su tercera nominación, o a Viola Davis, que se ha llevado el SAG por Criadas y señoras.
Pero la industria cinematográfica y los académicos de Hollywood deberían premiar a Meryl por su interpretación en La dama de hierro, la película de Phylidda Lloyd en la que da vida a Margaret Thatcher. Meryl lo ha vuelto a hacer, ha vuelto a superarse a sí misma en un ejercicio que va más allá de la mímesis para dejar boquiabierto al espectador incluso más frío y escéptico. Un ejercicio interpretativo magistral, que se sustenta en las miradas, en los gestos y en la voz. Complejo y acertado.
Pero este Oscar merecido debería, además, llevar su nombre, por las no pocas veces que la academia de Hollywood ha sido injusta con ella. La última fue hace dos años, cuando la estatuilla fue a parar a las manos de Sandra Bullock (¡menudo chiste!) por un papel que no era mejor que el de la Streepen Julie&Julia.


Un Oscar, el de este año que, en caso de llegar, llegará 30 años después del anterior. 30 años en los que la actriz nos ha dejado alguna de las mejores interpretaciones femeninas de todos los tiempos y en todos los registros. Porque está claro que Streep mejora con los años, que su expresividad no se ve mermada por el bótox –cuantas se están echando a perder-, que su versatilidad se agudiza con el tiempo, explorando otras pieles y otros corazones, para insuflarles alegría o tristeza, en unos casos fuerza, en otros, amor u odio. Pero siempre vida. Porque confiere un oxígeno a sus personajes que les da la veracidad necesaria en casa caso.
Meryl Streep debería ganar este año interpretando a una mujer que no fue nada amable, pero sí firme y trabajadora, eso es innegable. Meryl Streep que durante décadas se ha mantenido al pie del cañón, apostando con fuerza por aquello en lo que siempre ha creído hasta convertirse más que nunca en una dama de hierro que destila humanidad y sencillez, que siempre se ha mantenido al margen de extravagancias de diva y ha derrochado una exquisita elegancia. Sin duda, ella es la dama de hierro, la dama del cine.

miércoles, 11 de enero de 2012

La fila 11. La risa alegre del cine español


Año nuevo, vida nueva… eso dicen. Y nuevos propósitos para 2012 y balance del anterior en diferentes aspectos. El que hoy y siempre ocupa este espacio: el cine. Y como estamos hartos de malas noticias, de crisis y de apocalipsis, os traigo un buen dato: la cuota de mercado del cine español ha aumentado más de un 3% con respecto al año anterior. Esto significa que nos hemos gastado más dinero en ver nuestras películas, las que, en cierto modo, pagamos todos.
El motivo de este buen dato tiene principalmente un nombre: Torrente. La cuarta parte del poli casposo ha recaudado más de 19 millones de euros, así que olé olé y olé para Santiago Segura por dar al público lo que quiere. “Queréis caspa, pues os va a salir por las orejas”, seguro que pensaría el cineasta. De verdad, mi más profunda admiración por su inteligencia y por hacer un producto cinematográfico rentable, (aunque no sea mi estilo en absoluto).
Porque ahí radica el eterno debate: ¿cuál es valor de una obra maestra que nadie ha visto? El asunto es complejo, y creo que hay que seguir avanzando para que se realicen películas de incuestionable calidad cinematográfica que consigan ser éxitos de taquilla. Que conecten con la gente.
Aún estamos lejos del chovinismo en Francia, donde cada año suele ser una película gala la que más espectadores consiga (y cuanto más francesa sea, mejor, véase el exitazo de Bienvenidos al Norte), pero es cierto que la sociedad española avanza en lo que al cine patrio se refiere, y cada vez se oye menos aquella muletilla típica de algunos gafapasta noventeros de “yo es que no veo cine español”. Ahora eso suena rancio, y me alegra que así sea, y suena rancio gracias a los nuevos directores jóvenes que consiguen hacer películas en las que podemos ver representada nuestra identidad cultural actual, alejándose de las producciones cañís de antaño,

salvo algunas muy dignas excepciones (Berlanga, Saura, etc.).
También ha habido descalabros, por supuesto. Y eso es, sobre todo, lo que hay que evitar. Un buen ejemplo sería El Capitán Trueno, una película carísima a la que llamaron El Capitán Truño, y que destilar sopor por los cuatro costados tan sólo con leer un argumento que nada tiene que ver con la España multicultural hacia la que avanzamos cada vez más.
Pero destaquemos los éxitos. Está claro que la gente quiere comedias y películas contemporáneas: además de la mencionada Torrente 4, y sin tener en cuenta Midnight in Paris, una película con producción española pero rodada en París con un equipo técnico y artístico extranjero, algunos los mayores éxitos de nuestro cine en 2011 han sido Fuga de cerebros 2 con más de cinco millones de euros recaudados, ¿Para qué sirve un oso? y Primos. Todas ellas, películas de evasión, que buscan la risa.
Y luego, por supuesto, Almodóvar. Almodóvar que es un maestro, que con su estilo personal aúna el camino correcto que hemos de perseguir: el cine de calidad que arrastra a un público exigente hasta las salas. Más de 4 millones de euros recaudados, con presencia en Cannes y candidata a un Globo de oro.
Porque el cine, nuestro cine, es, o debería ser, una expresión artística y un reflejo de hoy, también de lo que hemos sido, pero sobre todo de lo que somos y de lo que queremos ser, con miras en el presente y en el futuro. ¡Bravo por el cine español de calidad!

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La fila 11. Expectativas Creadas


¿Cuál es la influencia que ejercen sobre nosotros los premios cinematográficos? ¿Determina el palmarés de una película que nos decidamos a verla? La respuesta, en la mayoría de los casos, parece clara: Sí.
Cuando nos “venden” que cierto drama con aires clásicos y pocos momentos de grandiosidad que trata sobre un rey tartamudo ha conseguido nosécuántos premios Oscars, hay una especie de pulsión interior que nos “arrastra” hasta una sala de cine (a ser posible en una butaca de la fila 11, ¿recuerdan?). Cuando nos enteramos de que cierta película con actores de renombre y director de culto ha ganado el “Premio más importante del Festival de Cine más importante”, aquellos que gustamos del séptimo arte no podemos dejar de verla, aunque lo que nos encontremos después sea un ejercicio de petulancia del realizador y aquellos magníficos intérpretes apenas tienen alguna frase…
Pero quiero ir más allá. Porque no sólo los premios aseguran el éxito en taquilla, sino que, cada vez es más fuerte e influyente la opinión de los usuarios en blogs, foros y webs de cine. En realidad, siempre ha sido así, es el clásico método del boca oreja que, gracias a la red, ha adquirido unas magnitudes que me atrevo a calificar como kingkongnianas, y crea de manera indiscriminada una serie de valores cinematográficos colectivos que, en la mayoría de los casos, son de usar y tirar, pero que consiguen un arraigo social exprés tan profundo que posicionarse en contra puede llegar a resultar incluso destructivo para quien lo haga. Algunos ejemplos más o menos recientes: Si hace un par de años decías que habías detestado Avatar, la gente te miraba mal e incluso podías provocar rechazo en determinados círculos frikis. De la misma manera que posicionarse en contra de una “obra maestra” como No es país para viejos, de los hermanos Coen, podía crearte enemigos gafapastas.
Es decir, en buena medida, entre unos y otros, se conforman las expectativas que tenemos hacia los largometrajes que van llegando a las salas. Pero cuidado, porque estas expectativas pueden jugarnos una mala pasada. Cuando las alabanzas son excesivas y te preparas para ver una película de 10, no es complicado que salgas del cine habiendo visto una buena película, sí, pero que te ha sabido a mediocridad. El caso contrario es mucho más reconfortante: si algún osado se decide a ver una película que no para de cosechar ataques, puede salir del cine y efectivamente pensar que ha visto una “considerable mierda” o, en el mejor de los casos, salir con una sensación positiva (lo que acarrea, a su vez, entrar en el juego de defender una película atacada y ser igualmente atacado).
En las últimas semanas he visto dos películas que, en mi imaginario, tenían unas expectativas creadas elevadísimas, y son las que me han llevado a escribir este artículo: Melancolía, de Lars Von Trier (con Kirsten Dunst galardonana como Mejor Actriz en Cannes) y Criadas y señoras, que no para de recibir elogios de crítica y público y parece que es ya una de las favoritas para los próximos premios Oscars. Las dos me han gustado. Ambas son buenas películas, con destellos del mejor cine actual, pero no me han parecido las obras maestras que me vendían a bombo y platillo. Y el regusto no es tan dulce como esperaba.
Por eso, y en definitiva, creo que es necesario ser cauteloso, mantener la cabeza fría a la hora de ver una película, dejarse llevar únicamente por las voces y las imágenes que escuchamos y vemos en la pantalla, lo que no supone el aislamiento previo, sino la elección adecuada de sitios y círculos cinematográficos que eviten llevarnos a la creación de expectativas erróneas. ¿No creen?

miércoles, 9 de noviembre de 2011

La fila 11. La fábrica de los sueños ajena a la crisis

Leí en algún sitio que la fila 11 es, en una sala cinematográfica, la más adecuada para que un crítico de cine valore una película. Por eso, esta sección que estreno hoy en este espacio lleva este nombre: La fila 11.
Llegó aquí cuando la cartelera comienza a animarse, por fin, tras el letargo veraniego. Porque durante los meses de calor (y este año el calor se ha prolongado mucho) las productoras consideran que nuestras neuronas están achicharradas y somos incapaces de ver una película que invite a la reflexión o profundice en cualquier asunto, salvo contadas excepciones.
Ahora llegan los que presuponemos –y deseamos- como los mejores estrenos del año, aquellos que colmarán el palmarés de premios nacionales e internacionales y, lo más importante, llegan los estrenos que colmarán también nuestros corazones. Porque, al fin y al cabo, de eso se trata, de que las películas nos pellizquen de una u otra forma. Que nos hagan reír a carcajadas, que nos hagan llorar, que nos estremezcan las entrañas o que se adentren en nuestras retinas con sus colores y sus efectos especiales, cada vez más impactantes.
No sé muy bien qué es lo que nos depara el futuro, pero la verdad es que, al menos, en lo que al cine respecta, parece que será interesante. Ya se han estrenado, con factura española, Mientras duermes, la que parece la confirmación de Jaume Balagueró como director de primera categoría; La voz dormida, el regreso de Benito Zambrano a las salas tras varios años de silencio y al universo femenino que tan bien captó en Solas, su ópera prima; y La piel que habito, la última gran obra maestra de Pedro Almodóvar, que una vez más ha sido obviado por los académicos para representar a España en los Oscars.
Y se ha estrenado lo nuevo de Steven Soderbergh, con un reparto de lujo, como viene siendo habitual; de Lone Sherfig, quien conquistara al mundo con An education y que regresa con One Day y una Anne Hathaway criticada por no conseguir un buen acento inglés; y Criadas y señoras, la revelación del año.
En las próximas semanas Roman Polanski, Steven Spielberg o Clint Eastwood serán los directores que ocuparán las portadas. También lo hará Meryl Streep y su dama de hierro, que “amenaza” con darle el tercer Oscar a la estadounidense.
De todo ello quiero hablar desde mi fila 11, reflexionar sobre algunas interpretaciones, sobre premios y festivales, sobre el poder de los críticos y la prensa, hablar de las cosas pequeñas y también de las cosas grandes que esperamos encontrarnos en las pantallas, hablar, en definitiva, del cine que quiero, que queremos todos, para que, ajena a esta crisis económica que nos sacude, la fábrica de sueños del séptimo arte no deje nunca de funcionar.
Gracias al equipo de Ponte en pie por hacerme un lugar en su espacio y, a todos los lectores, quiero decirles que, en mi fila 11, sois bienvenidos, aquí tenéis un hueco confortable para hablar de cine.

miércoles, 19 de octubre de 2011

La importancia del otoño



Pocas personas te dirán que les gusta el Otoño, una estación poco vistosa, en la que muchos comienzan nuevas etapas, sinónimo de los primeros resfriados. La mayoría prefiere el verano, con sus vacaciones y fiestas, diversiones y alegrías, otros te dirán que es mejor la primavera, asociada al amor, a ese refranillo que tanto odio y que todos sabemos, "la sangre altera", o incluso dirán que les encanta el invierno, felices ellos con una mantita al hombro mientras ven llover y mojarse a los demás con la paz y satisfacción plena que siente uno al sentirse protegido por el bendito radiador. En el cine, en cambio, el otoño es, con seguridad, el mejor mes para contar historias.
Clint Eastwood, Anthony Mann, Sidney Pollack y otros grandes directores rodaban los exteriores de sus películas en otoño por su luz más tenue y oblícua. Recuerdo por ejemplo Mystic river, pronto uno de nuestros impresindibles, rodada a principios de Octubre en Boston, con esa luz especial que invita a la reflexión durante toda la cinta, una luz que envuelve la historia y nos la sirve a media tarde, con las hojas de los árboles ya en el suelo.

Grandes películas además, tienen el otoño como actor secundario de lujo. A continuación os presento alguna de ellas, geniales todas, que se sirvieron del ambiente otoñal como recurso para conectar con el espectador y hacerlo suyo.
  • PHILADELPHIA

Dirigida por el genial Jonathan Demme, (El silencio de los Corderos), y con una banda sonora acompañando a Tom Hanks durante toda la película, Philadelphia cuenta la historia de un hombre que es injustamente despedido víctima de la discriminación homofóbica. La película fue estrenada en el año 1993 con gran éxito y a Tom Hanks le valió su primer Oscar y su segunda nominación de su carrera. El otoño, presente también en la cinta, nos enseña una ciudad que poco a poco oscurece, como el personaje de Hanks.

  • OTOÑO EN NUEVA YORK

La ciudad de los rascacielos pintada con colores otoñales. Dirigida por Joan Chen y protagonizada por Richard Gere y Winona Ryder muestra un Nueva York enamorado, lleno de parques y hojas cayendo, en el que Gere se enamorará de la pobre Winona y de su juventud. Juntos vivirán un romance breve pero muy intenso, el pleno otoño. Desde entonces me encanta esa ciudad, lo reconozco.


Esta película no podía faltar. Estrenada en 1952 nos muestra a un Gene Kelly enamoradísimo cantando y bailando en plena calle sin importar resfriados ni neumonías, como tiene que ser. Una película que te alegra y te transmite positividad, a pesar de que el tiempo ya no invita y de que las calles ya están vacías.





Me gusta el otoño. Y a nuestro blog, además, le da suerte. Iniciamos en Noviembre dos nuevas secciones y se incorporan como críticos de lujo dos blogeros que darán mucha guerra. Ismael Cruceta y Piru nos escribirán a través de "La fila 11" y "desde un pequeño rincón de Madrid" sus impresiones sobre el séptimo arte. Dos incorporaciones que agradezco profundamente y os presento emocionado. No os perdais sus blogs, son dos grandes artístas.

Blog Piru: http://warblackwest.blogspot.com/
Blog Ismael Cruceta: http://cajondehistorias.blogspot.com/

No puedo estar más feliz. Ya no me importa que llueva, Noe y yo esperaremos a que escampe tomando café con dos grandes compañeros. ¡¡¡ SUERTE CHICOS !!!

 
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