A favor. Antonio Godino
Han
pasado ya 50 años desde que James Bond apareció por primera vez en una pantalla
de cine. 50 años en los que el peso de los años, el cambio de los actores protagonistas
y el, probablemente mayor temor, convertirse en un personaje anacrónico y
pasado de moda, han supuesto duras trabas a la continuidad de la saga. Después
de ver Skyfall no puedo más que quitarme el sombrero y aplaudir a una de
las mejores cintas de toda la historia Bond. Ian Fleming seguro que también
aplaudiría ante el giro tan acertado que se le ha dado a este espía británico.

Yo
fui de los críticos con Craig. Era un cambio físico demasiado brutal. Un
personaje que siempre había sido moreno, elegante y carismático se transformó
de pronto en un hombre rubio, salvaje, demasiado frío y con señaladas muestras
de debilidad. Un cambio demasiado grande. Para colmo parecía que Daniel Craig
no estaba cómodo con el personaje, que se le hacía cuesta arriba; una realidad
puesta más que al descubierto en la desastrosa y horrible Quantum of solace. En
esta ocasión Daniel Craig se hace con el personaje desde el primer momento y lo
hace suyo con tal realismo que se coloca a la altura del mismísimo Sean
Connery, convenciendo a los más indecisos de que este James Bond ha
transformado, y mucho, al agente secreto más famoso del mundo.
Este
Bond es totalmente diferente a lo que se ha visto anteriormente, algo que ya es
un logro después de una veintena de películas intentando reinventarse; es un
Bond más humano, mas natural, un Bond que sufre y tarda en recuperarse. Un Bond
con los pies en el suelo que se nos acerca sin complejos y que nos encanta.
Y
que decir del villano. No me atrevo a decir que sea el mejor de toda la saga
pero es de los mejores sin duda alguna. Solo Javier Bardem hace posible la
magia de crear un malo tan digno y lleno de rabia, tan frío y loco. Uno de los
pocos villanos en la historia del cine que da miedo de verdad. Una mezcla de
Hanibal Lecter y el Jocker que no tiene nada que envidiarles. Bardem siempre lo
hace bien, pero en esta ocasión, sobresale y se encuentra casi al punto de
comerse a la mismísima Judi Dench, tan perfecta como siempre, después de 18
años interpretando el papel de M.
Nunca
una película de James Bond estuvo tan cerca de los Oscars. Por lo pronto, la
canción original parece una nominación segura, al igual que la fotografía. Quizás
esta vez sea la primera en la que algún actor se cuela en la lucha por la
estatuilla. ¡Ánimo Bardem! ¿Sonará la flauta?
Una
película que disfrutarán todos pero que apasionará a los amantes de la
saga. Una cinta llena de guiños y todo un homenaje al espía británico Bond. James
Bond.
En contra. Noemí
Por fin llegó el día. El día del estreno de la última
película del elegante y letal James Bond. La esperadísima cinta había levantado
mucha expectación, sobre todo en nuestro país, ya que el malo, malísimo de la
película es el actor español Javier Bardem.
Sin embargo, las altísimas expectativas que teníamos los
fanáticos tanto de la saga como del personaje nos hemos dado de bruces con una
pared porque nos hemos encontrado una película lenta y extraordinariamente
larga, cosa que se agrava mucho más al tener la cinta ese ritmo tan lento.
Demasiado diálogo y poca acción para lo que estamos acostumbrados los
seguidores del espía más famoso de Gran Bretaña.
En esta última aventura, se nos muestra a una agente secreto
con debilidades, más humano y hasta fallando algunos tiros, otro detalle al que
no estamos acostumbrados. Para todos, James Bond siempre va elegantemente
vestido, limpio y planchado, da igual donde se meta y con quien luche, él
siempre va impecable. Sin embargo en las últimas cintas se nos ha mostrado a un
James Bond que sufre por amor, que se ensucia el traje, y hasta que lo rompe,
que bebe en exceso y hasta se droga. Es como si nos mostraran a Batman vestido
de flamenca mientras lucha contra los delincuentes que acechan Gothan.
Respecto al malo, malísimo de la peli. Lo han llegado a
comparar con Hannibal Lecter, el gran Anthony Hopkins debe de estar partiéndose
de la risa desde el tranquilo salón de su casa, porque nada más lejos de la
realidad. Barden no es mal actor, pero en esta ocasión tiene un comienzo
prometedor que luego se queda en un simple delincuente de poca monta que no se
lo pone más difícil al héroe que otros malos de la saga, bastante mejores, por
cierto. Lo único que cambia es que Silva, el malo interpretado por Barden, le
da a James Bond donde más le duele, en lo personal, en su vida pasada y en la
gente que le rodeó durante su infancia. Por lo demás, es un malo del montón sin
una interpretación destacable; además el doblaje no le ayuda nada, es más,
seguramente le perjudica mucho más. Es un doblaje de los peores que he visto en
mi vida.
Como conclusión decir que he visto la peor película de la
era Daniel Craig con mucha diferencia. Lenta y parlanchina en exceso, poco
digna para la saga del espía británico. Echo de menos profundamente a Monipeni,
a Q y todos los inventos que se sacaban de la manga, los trajes perfectamente
planchados del espía y a mujeres con algo de sustancia. En definitiva, echo de
menos a Bond, James Bond. ¡¡¡Que vuelva urgentemente Pierce Brosman!!!.
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GANADOR ENCUESTA: ANTONIO GODINO. SKYFALL SÍ