
Todo
ha terminado. Hace unos minutos, los niños que han salido al escenario a cantar
Over the rainbow, se han ido a acostar y el teatro Kodak de Los Angeles apaga
sus luces.
No
ha sido una gala pesada, esa es la realidad. Han ido muy rápido y han sido muy
ágiles. Esta vez ellos nos han ganado. En espectacularidad son los mejores.
Menudo escenario, nos han dejado impresionados. Con el juego de luces, con la
cantidad de pantallas, de decorados... sin duda se merecen un 10.
Echamos de menos, no obstante, más glamour. Nos ha faltado chispa. No se si
será por el soso de James Franco, que ha perdido una oportunidad de oro en
beneficio...