miércoles, 21 de diciembre de 2011

Desde un pequeño rincón de Madrid. Unas pequeñas reflexiones:



Cambiando de nuevo el formato de ésta sección, para cerrar esta primera tríada de colaboraciones, en esta nueva ocasión voy a hacer una pequeña recapitulación y reflexión sobre algunas noticias y acontecimientos relacionados con el mundo del cine que se han ido produciendo a lo largo de este gélido, o no tanto, mes.
Para empezar, por fin he terminado de ver la 2º temporada de The Walking Dead, de nuevo con ese tramposo formato de 6 ó 7 capítulos por temporada. ¿Tan difícil es hacer una temporada interesante con 22 o 24 capítulos? Es algo incomprensible para mí, pues de los últimos títulos de los que he disfrutado creo que sólo The Good Wife y Persons of Interest los tienen. Puedo entender que hagas una miniserie “larga” o una serie “corta” a modo de Sherlock (BBC) con 3 capítulos de entre 100 y 110 minutos, pero eso de 6 o 7 capítulos de 40 minutos me parece el mínimo esfuerzo. Supongo que sus motivos tendrán.
Bueno vayamos al “tajo”, sensaciones tras el último capítulo: han conseguido salvar una temporada muy flojita, que no cuenta prácticamente nada, con un último capítulo magnífico. La división en el grupo cada vez es más tangible e insostenible, y es evidente que Shane y la chica rubia de cuyo nombre no puedo acordarme representan cada vez más el mundo que les tocará a todos vivir. Esto es de hecho el gran quid de la serie. Como dije en mi primera entrada de las colaboraciones con Ponte Cine, el creador de los cómics no estaba interesado ni mucho menos en aclarar o explicar los motivos y consecuencias del Holocausto zombie, sino en narrar la convivencia de un pequeño grupo en ese contexto post-apocalíptico. Por tanto, siendo esto así, me parece de un cinismo fuera límites criticar la 2º temporada por una circunstancia clave para justificar lo mucho que se alabó la 1º.
A pesar de esto, el ritmo es muy lento, cada vez cuenta menos cosas y resuelve pocos enigmas, lo que hace que sea pesado su visionado. Como digo, lo más interesante ocurre en el 1º y el último capítulo, el resto sobran. Ya dije que habría que ver como se desarrollaba la tensión y el ritmo en su 2º temporada, y el resultado no puede ser más que un aprobado muy justito para AMC.
Y en realidad es mucho peor que un suspenso, porque han bajado una serie de calidad notable a una más del montón. Lo que era algo distinto y especial en ese universo de zombilandia se ha convertido en un producto vulgar.
Seguimos con otros menesteres, se anuncia el próximo estreno de Misión Imposible IV, nueva entrega de la franquicia apadrinada, y protagonizada, por Tom Cruise, que de nuevo toma las riendas dentro y fuera del plató. En este caso ha decidido entregar la dirección a un conocido de las producciones animadas, Brad Bird, que ya se encargara de Los Increíbles y Ratatouille, por lo que veremos cómo le va con las cintas de acción. Sobra decir que cuando estas líneas vean la luz ya se habrá estrenado en nuestro país, el motivo por el que quería hablar de ella es por el tipo de franquicia que ha supuesto en la pantalla grande: primero demostró allá por el año 1996 que se podían hacer buenos blockbusters, de calidad y muy entretenidos. Segundo, que se podían adaptar decentemente series de éxito de los años 70, como era Misión Imposible por aquél entonces y, por último, configuró un tipo de saga en la que el único elemento que se repite es el agente Ethan Hunt, lo que implica otra cosa….que no puede rodarse una película de este tipo sin la presencia de Tom Cruise delante de las cámaras. Sobra decir que el poder de decisión que tiene Tom a este respecto es de proporciones bíblicas, además de ser el principal productor.
Cambiando de tercio, el pasado fin de semana pude acercarme a los cines Renoir y disfrutar con la genial Carnage, estrenada en España como Un Dios salvaje, la nueva y gran película de Roman Polanski. Adaptación de una obra de teatro, canta muchísimo en varias escenas y en la estructura de la cinta, encontramos encerrados en las mismas 4 paredes a dos matrimonios, padres de dos niños que se han peleado en la escuela, por lo que deciden intentar arreglar el asunto pacíficamente. Sobra decir que según pasan las horas los más bajos instintos del ser humano irán aflorando a la superficie en estos tipos para dejar de lado las buenas maneras y las falsas sonrisas y dar paso a un desenfreno lleno de alcohol y sarcasmo de gran calidad.
La película es una obra maestra o le falta poco para serlo, y el equilibrio que Roman le da estos monstruos de la interpretación es envidiable: Kate Winslate, Jodie Foster, Christoph Waltz y John C. Reilly. Es una hora y media de auténtico buen cine, del que no se ve todos los días, más bien al contrario, brilla por su ausencia.
Por último, no puedo resistirme a comentaros las ganas que tengo de poder sentarme en una butaca y disfrutar con The Artist, esa pequeña joya francesa que viene en blanco y negro y sin sonido. Una muy querida amiga “belga” me ha conminado a verla ocurra lo que ocurra, y la verdad que del tráiler que pude ver tiene pinta de ser LA película del año. Una vuelta a los orígenes, a donde todo empezó, con un homenaje al GRAN cine de Hollywood, desde Cantando bajo la lluvia a El Crepúsculo de los dioses, pasando por Vértigo.

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